LAS LECCIONES DE GRECIA.
(2010/03/02. Imanol González Paradela)
Hace unos días escuché, de boca de uno de estos “analistos” bien pagados de sí mismos, unas palabras que me resultaron terriblemente insultantes y cargadas de ignorancia. Comparaba, éste ignorante, las crisis financieras con los juegos de los niños por la capacidad de repetición de ambas y la imposibilidad de evitarlas. Y ni una cosa ni la otra.
Comenzaré por decirle que el juego de un niño es, sobre todo, exhuberancia y gratuidad. Para el niño el mundo no es una jungla de peligros ni un cercado de resistencias, y de ahí que los niños salten, canten, brinquen e imiten. El movimiento del niño recomienza de forma incesante, se dispara por cualquier causa careciendo de principio y fin, y por eso se aproxima más a un movimiento de expresión que de actuación. Expresión que es pura gracia e ingenuidad; irrealidad en definitiva. Y como jugador, el niño (y el Hombre) se sumerge en un mundo dentro del mundo en que la pesadez de éste se convierte en ligereza, su enormidad en pequeñez, y su horror en gracia.
No estoy de acuerdo en absoluto con esas teorías de inspiración darwinista para las que la vida no es más que una adaptación mecánica al medio y, por lo tanto, el juego una preparación para la etapa adulta. Pero alguno de estos “analistos” debería ser capaz de explicar por qué, entonces, no son capaces de extraer la más mínima lección de cada una de las crisis que se suceden.
Desde luego, la primera lección que deberían aprender es no olvidar que los efectos secundarios de cerrar los ojos a la realidad son siempre un crack.
En Grecia esto ya lo han podido comprobar. Grecia, un país perteneciente a la Unión Europea Económica y Monetaria, ha quebrado. Y el coste de esta quiebra será, ya lo verán, la pérdida de su soberanía política y económica.
Grecia jamás pudo alcanzar la cuota impuesta por la Unión Europea del 60% de endeudamiento fiscal, pero sin embargo sí se comprometió a no superar el 3% de déficit público. Y es aquí donde el Estado Heleno no sólo no cumplió sino que, además, recurrió a la ingeniería financiera para evitar las fuertes multas de Maastricht. Es decir, que Grecia engañó durante años a la oficina del Eurostat y a los catorce países restantes de la Unión Europea. Y no lo hizo sola. Contó con la inestimable ayuda de Goldman Sachs, que le ayudó a ocultar los déficits con artificios contables.
Todavía hoy no sabemos con claridad en qué consisten esos instrumentos surgidos de la ingeniería financiera que Goldman Sachs colocó al gobierno griego. Y lo poco que se sabe nos conduce al pantanoso ámbito de los “swaps” o tipos de cambios futuros de divisas. Así, el Estado Heleno, a cambio de asumir riesgos en el futuro conseguía inicialmente una importante cantidad de dinero que tendría la consideración de ingreso, consiguiendo cumplir de esta forma con los límites de endeudamiento marcados. Esto, claro está, solo en apariencia, ya que este tipo de contratos derivados convertían el crédito en un simple intercambio evitando así que apareciese reflejado en la deuda griega.
El engaño, desde luego, ha sido mayúsculo. Gracias a este maquillaje, Grecia presentó en 2002 un déficit del 1,2% del PIB. En el año 2004, cuando Eurostat decidió revisar aquellos datos, resultó que el déficit era en realidad el triple del confesado originalmente, es decir, el 3,7% del PIB. Y en estos momentos, en función de los últimos datos conocidos, resulta que en realidad dicho déficit era de, al menos, el 6,1%.
Ahora se dice que Grecia, un país con una deuda pública que supera en un 15% su PIB y con un 30% de economía sumergida, tiene que devolver 20.000 millones de euros para abril. No podrá hacerlo. Pero piensen, además, una cosa: si Grecia ha cobrado por asumir un riesgo de tipo de cambio y el euro cae puede ser una completa ruina. La factura que podría tener que pagar es completamente imprevisible.
Escalofriante, ¿verdad?. Pues ahora piensen en lo siguiente: si resulta que la economía griega es 4 o 5 veces inferior a la española, y en el Estado Español tenemos cerca del 20% del dinero negro en circulación, eso quiere decir que aquí se está moviendo “bajo manga” tanto dinero negro como el PIB griego. No me extraña que tanto el gobierno español como la oposición estén constantemente ensayando cortinas de humo, y que en el resto de Europa algunos tengan un cabreo y un “canguelo” monumental.
Y es que da miedo pensar que los otros protagonistas de esta historia de terror, Goldman Sachs, hayan podido colocar también alguna “ingeniería financiera” por estas tierras. No sería descabellado creerlo si pensamos que somos los peones de uno de los bandos de una demencial partida de ajedrez. Y es que este otro protagonista, Goldman Sachs, es al gobierno USA lo que los Hedge Fouds son a la Banca: un instrumento para hacer aquellas jugadas especulativas que ellos no pueden hacer por tenerlo prohibido legalmente.
De momento Goldman Sachs ya reunió en enero de esto año a un grupo de inversores a los que aconsejó invertir en CDS para protegerse del riesgo de España. Las consecuencias ya son por todos conocidas. Inmediatamente el riesgo país se incrementó haciendo menos atractiva la deuda española, el bono español bajó su precio y los costes de financiar la deuda se incrementaron. A partir de aquí todo viene rodado, las agencias de rating rebajan la calificación y la situación financiera del país empeora de forma muy significativa.
Estos angelitos de Goldman Sachs, que elección tras elección han financiado desde siempre a los “demócratas” norteamericanos y que cuenta en Buffet a uno de sus accionistas de referencia, han dejado en sobradas ocasiones muestras de su “buen hacer”, las suficientes y lo suficientemente graves como para que desde hace ya tiempo se hubiesen tomado contra ellos diferentes medidas cautelares.
En los tres años previos al estallido de la crisis de las “subprime” este banco empaquetó y distribuyó activos ligados a hipotecas por 128.000 millones de dólares, haciendo recomendaciones a favor de este mercado, y curiosamente después comenzó a situarse a la baja en los meses previos a la abrupta caída del mercado inmobiliario.
En mayo de 2008, Goldman Sachs pronosticó que el petroleo llegaría a 200 dólares. Así lo recomendó al resto de la banca de inversión, que siguió sus consejos. Casualmente, al poco tiempo el precio del petróleo se desplomó y Goldman fue el único que se libró de la quema.
Pero vayamos un poco más allá. ¿Quién era en 2001, cuando comenzó a perpetrarse el engaño griego, el presidente de Goldman Sachs?: pues Henry Paulson. ¿Les suena verdad?. El que posteriormente sería Secretario del Tesoro tras Greenspan. Ya tenemos una pieza del puzzle: mientras que en 2001 la FED bajaba los tipos una enormidad, Paulson ayudaba a engañar a la UE.
¿Acaso no ha sido una estrategia de los EEUU mantener un euro fuerte y un dólar débil para seguir siendo el motor mundial de la exportación, mientras aseguraba desde todos los estamentos que hacían lo posible por mantener un dólar fuerte?
¿No ven intereses por parte de los EEUU por alimentar estas tácticas de Goldman Sachs?
¿Cuál será la próxima jugada?
2010/02/06
Hemos asistido a una semana dominada por el pánico en los mercados bursátiles, que nos ha hecho recordar otras sesiones que creíamos muy lejanas y que no lo están tanto, y por el regreso de una alta volatilidad a unas bolsas atenazadas por el miedo a la deuda soberana.
En lo referente al Ibex se ha firmado, así, la peor semana desde el 6 de marzo de 2009. Desde el viernes pasado. el índice ha perdido un 7,7%. En la última sesión de ayer, viernes, el Ibex se dejó un 1,35% hasta cerrar en los 10.103 puntos. Todo ello en una semana en la que llegó a perder esta referencia de los 10.000 puntos. Puede decirse, por lo tanto, que el índice continúa inmerso en la caída libre que inició hace dos semanas, acumulando unas pérdidas en lo que va de año del 15%.
La clave ha estado en los elevados niveles de deuda de economías como Portugal, Grecia y España, que ha despertado el temor a que estos países no puedan hacer frente a sus compromisos deudores. Estos temores han provocado que las primas de riesgo por cubrirse ante un posible impago de la deuda hayan tocado máximos históricos. En lo referente a España, los seguros contra el impago del crédito tocaron ayer su máximo histórico al cotizar en los 182 puntos; es decir, que el coste de asegurar una emisión de bonos de España a cinco años se eleva hasta los 182.000 euros por cada diez millones de euros de deuda, frente a los 170.000 que costaba el dia anterior. Asimismo, el índice VIX, que es el que mide la volatilidad de los mercados, se disparó ayer al subir más de un 17%.
Y no sólo se ha desatado el pánico de los inversores sobre la salud de las cuentas públicas de Grecia, Portugal y España. Ese miedo también afecta ahora a la salud de la banca española, cuyos CDS también son buena muestra de incertidumbre: Concretamente, los CDS del BBVA se sitúan en 146 puntos y los del Santander en los 144 puntos. Muy lejos ya de los 82 puntos de BNP Paribas o de los 99 puntos de Deutsche Bank.
Tampoco los datos macroeconómicos provenientes desde los Estados Unidos han servido para aliviar los temores. Si bien se ha intentado desde todos los ámbitos dar un matiz positivo al dato de la tasa de desempleo (se perdieron 22.000 puestos de trabajo), la cual cayó tres décimas situándose en el 9,7%, esto no ha conseguido evitar la cruda realidad de que en Estados Unidos sigue sin haber creación de empleo.
Tampoco agradó demasiado el dato sobre la productividad de los trabajadores estadounidenses, al aumentar ésta en el cuarto trimestre por debajo de lo esperado, concretamente aumentó el 6,2%.