Para poder interpretar el presente de forma lo más realista posible y afrontar el futuro debemos conocer, lo mejor que nos sea posible, el pasado.

En las diferentes secciones del menú de esta página vamos a intentar realizar una necesaria labor de buceo e investigación sobre nuestro pasado más reciente, con el ánimo de intentar aportar al menos los datos necesarios que nos permitan realizar una mínima reflexión sobre los hechos actuales y la crisis que en estos momentos estamos sufriendo.

Intentar explicar la actual crisis financiera y económica que afecta en estos momentos al mundo entero dirigiendo nuestras miradas hacia aspectos parciales de la misma, como las "hipotecas subprime", las malas prácticas financieras, la crisis inmobiliaria o de crédito, la crisis "ninja"...no sólo es un reduccionismo inadmisible, sino que obedece además a un intento interesado de apartarnos del camino de la verdad y de hacernos olvidar que estamos ante las consecuencias de las brutales dinámicas del poder del dinero, las cuales han perdido cualquier tipo de control social.

Las conocidas "subprime" no son más que el contenido de una burbuja, producto a su vez de una crisis que comenzó  a gestarse mucho antes, quizás ya en aquel mes de julio de 1944 en la localidad norteamericana de Bretton Woods (New Hampshire).  En aquella fecha tuvo lugar lo que después se dió a conocer como la "Conferencia de Bretton Woods".  A la misma asistieron 44 países, si bien entre los cuales el poder de decisión era mínimo al estar un buen número de ellos bajo el paraguas económico y de influencia de Estados Unidos y tambien estar representadas las colonias británicas.  De esta forma, aquella Conferencia se convirtió en una lucha por el poder del nuevo orden económico mundial entre los Estados Unidos y la delegación británica. 

Como no podía ser de otra forma, se impusieron las tesis norteamericanas, decidiéndose la creación del FMI, BM y GATT.  Asimismo, se decidió la nacionalización de los bancos centrales, y se estableció a escala internacional un sistema monetario bajo el patrón "Dólar-Oro", por el que Estados Unidos se obligaba a mantener una paridad fija del dólar con el oro a 35 dólares la onza. También se estableció un sistema fijo de cambios entre las divisas y se establecieron normas que restringían la libre circulación mundial de capitales.

Entre el periodo que comprende el fin de la Segunda Guerra Mundial y los años 70 se puede decir que predomina el poder político sobre el poder financiero.  Sin embargo, en agosto de 1971 Richard Nixon decide de forma unilateral romper la vinculación del dólar con el oro.  Para entonces ya había comenzado a imprimir billetes obviando sus reservas de oro internas, fundamentalmente para financiar su expansión exterior y sus numerosas actividades militares (sobre todo Vietnam).

Es a partir de 1973, al saltar por los aires el sistema de cambios fijos establecido en Bretton Woods, cuando se ponen las bases para el nacimiento del conocido como sistema "Régimen Dólar-Wall Street".  Este nuevo régimen se caracteriza por que el dólar como moneda hegemónica estimula y fortalece la dimensión de los mercados financieros estadounidenses y, al mismo tiempo, la propia fortaleza de Wall Street como principal centro financiero dota de especial fortaleza al dólar.

A partir de aquí la desregulación de los mercados comienza a ser un hecho, y en 1974 Estados Unidos abre sus fronteras a la libre circulación de todo tipo de capitales.  La Reserva Federa acomete una fuerte subida de tipos de interés, que en 1979 llegarán hasta el 20%, con el propósito de hacer más atractivas las inversiones denominadas en dólares y, por lo tanto, de hacer más atractiva la deuda pública estadounidense.  Estados Unidos se convierte en el primer deudor mundial, y Wall Street en el mercado de más volumen y de mayor liquidez del mundo.

Como consecuencia de esta dinámica, Wall Street se convierte, a principios de la década de los ochenta, en el mercado financiero más desregulado del planeta.  Un lugar donde se desarrollan todo tipo de nuevos productos financieros que comienzan a posibilitar el predominio de la economía especulativa sobre la economía real.

En su ansia de atraer nuevos fondos comienza a orientarse el ahorro colectivo hacia los mercados financieros.  Cualquier sistema es válido para lograr dicho objetivo: surge el "dinero bancario" (es el que crean los bancos cuando generan crédito a partir de sus depósitos), se venden numerosas empresas estatales y se privatizan los sistemas públicos de pensiones.  Al mismo tiempo, los Estados pasan a emitir títulos de Deuda en los mercados financieros mundiales, lo que los convierte en rehenes de las agencias de rating internacional, pasando a depender en gran medida de ellas y de sus calificaciones, lo que les lleva a acometer políticas monetarias y fiscales que generalmente implican una reducción del gasto social, para no verse penalizados así por los mercados financieros.

Durante los años de 1973 y 1979-1980 tienen lugar dos importantes crisis del petróleo, lo que lleva a que los países del Sur no OPEP incurran en un fuerte agravamiento de sus déficits comerciales.

Ante estos problemas, este grupo de países recurren al endeudamiento internacional.  Los bajos tipos de interés del Dólar lo hacen atractivo, y los países periféricos se endeudan fuertemente en Dólares para mantener su crecimiento y la demanda de bienes manufacturados del Norte.

En 1979 se produce una brusca subida de los tipos de interés del Dólar, cuya revalorización pone a los países periféricos entre la espada y la pared.  Estos países se muestran incapaces de pagar no sólo su deuda, sino incluso los intereses de la misma.  En es este punto cuando comienza el resurgir del Fondo Monetario Internacional (F.M.I.).